8.10.06

MONTEYS 4/11: EL MUNDILLO SE ACABA


img: Como curiosidad, páginas de Monteys para un número de "The Dreaming", un spin-off de la serie "The Sandman"

A mí me llama la atención, cuando se habla de “la crisis del cómic español”, que no hay revistas ni sitios donde publicar, etc. Si todos esos autores que se quejan serían capaces luego de pasarse todos los días 8 horas dibujando sin parar comics que, en muchos casos, ni les fuesen ni les viniesen.
Yo creo que, en cualquier caso, Bruguera sacaba unos tebeos bastante bueno para la época, hay que tener en cuenta que también había mucha morralla, porque aquello era una fábrica que hacía tebeos como quien hace churros. Todos tenemos en la cabeza que estaban los Mortadelos buenos y los Mortadelos, que tú no sabías muy bien entonces por qué eran tan feos, y era porque los dibujaba un señor que estaba ahí echando horas y al que Mortadelo se la traía literalmente al pairo. Se produjo mucha basura también pero se producía. Yo creo que había que recuperar de ahí, el concepto de industria y darle un poco la dignidad que en Bruguera se negaban a darle, yo creo que cuando salían de allí un tebeo con dignidad era por casualidad o porque al autor había puesto mucho empeño en ello. Ellos sólo querían página, página, página...

Aunque ahora las revistas, salvo El jueves, no existan y todo sea en formato libro, sacando, con suerte, un libro cada X tiempo…
Pienso que ahora se edita muy bien, de manera exquisita, pero falta quizá ese lado más popular.

Lo decía más que nada desde el punto de vista del autor, que no tienes una publicación, salvo fanzines y demás, donde puedas forjarte como profesional.
En El jueves por ejemplo, al tener que producir páginas todas la semanas si que puedes hacer eso. En la otra línea decir que a mi, por ejemplo, y siendo director de la revista, hay cosas que me gustan mucho, otras menos y algunas incluso me disgustan, pero cada obra está ahí porque tiene su público. Resulta muy curioso como la mayoría de dibujantes indie, tipo Chris Ware o Daniel Clowes, tienen su punto de mira en los autores clásicos americanos, cuando su sistema de trabajo es completamente opuesto. Ellos eran dibujantes que siempre tenían un ojo puesto en el público, que hacían historias muy personales y muy bien hechas pero siempre conscientes de que había alguien leyendo, mientras que los actuales son gente que trabajan mucho para un público de culto, que hacen libros muy caros, muy elitistas. Son gente que han cogido la forma, pero se han dejado el fondo, o lo han cambiado. Yo soy un gran lector, tanto de Ware como de Clowes, pero pienso que es todo lo contrario a esta gente que tenían que entregar su tira diaria y que tenían que contar una historia que llegase a todo el mundo. Ahora parece que eso de contar con el público está feo, pero yo soy de los que piensa que al público hay que follárselo, hay que agarrarle, ponerle cachondo y llevarle por donde tú quieras; hay gente que prefiere masturbarse el sólo y que el lector se aburra pero diga qué interesante, qué bien lo hace. Aún con eso creo que debe de haber de todo, que ahora lo raro sería que todo el mundo quisiera sacar libros como Chris Ware, con tapa dura, un formato de la hostia y que costasen 40€. Eso está bien, debería haber otro Chris Ware, pero también pienso que debería haber otro El jueves u otro Mortadelo.

Tú de alguna manera, siempre te has posicionado en contra del victimismo en el cómic español.
A mi es una cosa que me cansa mucho, y eso que ahora no pasa tanto. Pero los salones del cómic de los 90 había auténticos coros de plañideras por los pasillos. No sé, a mí me extrañaba, porque a mí me encantan los tebeos, me parecen un medio cojonudo y me hacen feliz, yo cuando estoy leyendo un buen tebeo me pongo muy contento, y además tengo la suerte de poder hacerlos y vivir de ello. Pero para mí el cómic nunca ha sido una fuente de agobio o infelicidad. Quizá quienes más se quejaban era cierta generación, los que tenemos de treintaytantos para abajo nunca hemos vivido un buen momento en la historieta, por lo que tampoco nos extraña. Pero quizá la anterior, que vivió el boom efímero de los 80, porque duró del 82 al 90 apurándolo, sí que tiene la sensación de haber perdido algo, porque de repente aquello fue prestigio social, respeto, muchos revistas, se puso de moda, vinculado con el mundo del diseño y la modernidad… Pero aquello se acabó muy pronto y puede que les quedase cierta sensación de que les habían estafado y viven todo eso con una cierta amargura. Nosotros, como empezamos de cero, con el Mondo y tal, nunca pensamos que pudiésemos vivir de ello, por eso todo lo vemos con más alegría. También hay que tener en cuenta y asumir que el cómic nunca volverá a ser un medio de masas como era en los años 30, y que acabará convirtiéndose en un medio de referencia, en un tipo de literatura distinta… Un poco como la poesía, que está muy bien y muy respetada, pero no es masiva. No creo que el cómic vuelva a ser masivo, o a lo mejor sí, y me equivoco, porque la revista Witch, vende 100.000 ejemplares cada mes, o el último Mortadelo ha vendido 50.000, que son tebeos que nosotros como iniciados en el mundillo no valoramos, pero que no dejan de ser tebeos, están ahí y venden un montón. Eso significa que el medio de la historieta sí que sirve para llegar a la gente, lo que pasa es que muchas veces lo despreciamos, pero nos guste o no nos guste todos entran dentro del cómputo de lo que vale.

Ahora mismo hay cierta sensación de bonanza dentro del mundillo.
Sí, pero yo creo que es una sensación falsa. Se publica mucho, pero qué ventas hay: 600, 700, 1.000 ejemplares. Que es lo mismo que se vendía hace 10 años, pero la gente ya lo ha asumido, se edita muy bien y muy caro porque se va a vender poco. Los editores tampoco viven de ello, el señor De Ponent tiene su fuente de ingresos en otro sitio, el de Sins Entido también, son editores amateur. No es lo mismo tener que vivir de tu editorial que tenerla como un pequeño lujo que te permites. En todo caso, como lector es un momento cojonudo, llegas a la librería y tienes un montón donde elegir, todo llega a España, todo se edita, y con una calida como no habíamos visto antes. Y a nivel de mercado, creo que estamos igual. Lo que pasa es que se ha creado un tipo de espejismo.

A nivel de autores sí que parece que es un momento bastante bueno, hay bastante nivel e incluso ya muchos han perdido el miedo a irse a buscar trabajo.
Para mí estamos en un nivel como no lo había habido en años, pero qué es lo que pasa. David Rubín, por ejemplo, me parece un autor cojonudo pero estoy seguro de que no vive de la historieta, tiene que buscarse otra cosa. De todos modos yo creo que los buenos dibujantes ya saben cómo está el tema y tienen asumido que esto es una pasión que tienen, y si pueden ir sacándola adelante, mejor, pero que seguramente tengan que dedicarse a la ilustración, o irse a Francia… Por eso lo del espejismo, se publica mucho, pero qué dibujante de Ponent o Sins Entido vive de dibujar tebeos. Lo que hace que yo me subleve un poco, porque seguro que a la imprenta no le dicen: “Como te hace mucha ilusión editar este libro, no te lo pago, o te lo pago menos.” No, la imprenta va a cobrar, el de los fotolitos va a cobrar, el señor que le vende el ordenador a la editorial va a cobrar… Y el dibujante, que al final es la base de todo, es el señor que nunca ve un duro. ¿Qué la situación es buena? Yo creo que si todos los autores nos pusiésemos firmes y exigiésemos cobrar como dios manda, se publicaría al año en España un 10% de lo que sale ahora.

A mí me llama la atención, por ejemplo, el caso de Luís Durán, que saca a lo mejor dos o tres libros de 80 páginas cada año, me pregunto ¿Cuánto cobrará este hombre por libro? ¿Le compensará?
Es que a lo mejor piensas que Luís Durán vende 3.000 o 4.000 libros, porque también te influye internet, tú entras en La cárcel de papel, por ejemplo, y te de la sensación de que este hombre tenga que vender 5.000 ejemplares, cuando a lo mejor como mucho vende 1.000 de cada libro. Por eso da la sensación de que hay como dos caras, la que reflejan los medios y la realidad.

También existe cierto oscurantismo en cuanto a la cifras, tanto los sueldos como las ventas.
A mí son datos que me producen mucha curiosidad y cuando conozco a alguien intento sacárselo a todo consta, por lo que tú dices, ¿Realmente estaremos en tan buen momento? Por eso me interesa tanto saber cuánto vende la gente.